Las tectitas más comunes se encuentran en cuatro grandes campos de dispersión: Australasiano, Centroeuropeo (Moldavita), Costa de Marfil y Norteamericano (Bediasitas y Georgiaitas). Entre estas, las tectitas australasianas son las más abundantes y ampliamente distribuidas, cubriendo partes del Sudeste Asiático, Australia y el Océano Índico. Las moldavitas, originarias del campo de dispersión centroeuropeo, son muy apreciadas por su color verde único y se encuentran principalmente en la República Checa. Las tectitas de la Costa de Marfil son menos comunes y están asociadas con el cráter Bosumtwi en Ghana. Las tectitas norteamericanas, incluidas las Bediasitas y las Georgiaitas, se encuentran en Texas y Georgia, respectivamente, y están vinculadas a la estructura de impacto de la Bahía de Chesapeake.
Estas tectitas se forman a partir de escombros terrestres eyectados durante impactos de meteoritos, que luego reingresan a la atmósfera terrestre y se solidifican en objetos vítreos. Su composición suele incluir sílice, alúmina y otros elementos traza, que varían según el material fuente y las condiciones del impacto. El estudio de las tectitas proporciona información valiosa sobre los procesos de impacto y la historia geológica de la Tierra.
Para lecturas adicionales, consulte publicaciones de las revistas Earth and Planetary Science Letters, el Journal of Geophysical Research, y libros como Tektites: A Cosmic Enigma de John A. O'Keefe. Además, los recursos de organizaciones profesionales como la Meteoritical Society e informes de laboratorios geológicos ofrecen análisis en profundidad sobre la formación y distribución de las tectitas.