Los meteoritos son fragmentos sólidos de material extraterrestre que sobreviven su ardiente paso a través de la atmósfera terrestre y aterrizan en su superficie. Originarios de asteroides, cometas o incluso la Luna y Marte, estos objetos celestes proporcionan información invaluable sobre la formación y evolución temprana del sistema solar. Los meteoritos se clasifican en tres tipos principales: rocosos, metálicos y rocoso-metálicos, cada uno con composiciones y características distintas.
El estudio de los meteoritos, conocido como meteorítica, ofrece una ventana a los procesos que dieron forma a nuestro sistema solar. Como se señala en el Journal of Geophysical Research, estas rocas espaciales a menudo contienen granos presolares, que son más antiguos que el propio Sol, lo que proporciona pistas sobre el entorno interestelar antes de la formación del sistema solar. Además, los meteoritos pueden contener compuestos orgánicos, incluidos aminoácidos, lo que sugiere un vínculo potencial con los orígenes de la vida en la Tierra.
Los meteoritos no solo son científicamente significativos, sino también culturalmente fascinantes. La American Meteor Society destaca que estos visitantes cósmicos han sido venerados y estudiados por diversas civilizaciones a lo largo de la historia. Tanto coleccionistas como investigadores buscan meteoritos por su rareza y las historias que cuentan sobre el universo.